Por: Erick Tijerino

El equipo de astronomía ha tenido la fortuna de cielos despejados para llevar a cabo su observación. La operación del observatorio es compleja y he tenido el privilegio de ayudar en su preparación y mantenimiento. El observatorio cuenta con tres telescopios montados colinearmente, el telescopio principal tiene la máxima magnificación, el telescopio auxiliar tiene una magnificación menor pero con un campo de visión más amplio y finalmente el telescopio más pequeño se utiliza para encontrar los astros y tiene una mirilla para apuntar el telescopio principal. Este último estaba completamente desalineado, lo cual no permitía apuntar el telescopio principal para llevar a cabo la alineación del sistema electrónico de rastreo que permite fijar en una

estrella y seguirla en su trayectoria a través del cielo. Decidí que la mejor manera de alinear los telescopios era apuntar a una estrella con el telescopio principal y mantenerla en el centro del campo visual y luego ajustar el telescopio pequeño girando los tornillos de ajuste. Esto suena más simple de lo que fue, obviamente la estrella que escogimos para hacer la alineación puso al telescopio en una posición en la cual era sumamente incomodo ver a través del objetivo, el más pequeño ajuste de los tornillos hace una gran diferencia en la alineación.

Por suerte pase la gran mayoría de mi educación de postgrado alineando ópticas y lásers, así que estoy familiarizado con el tedioso proceso de alineación. Luego de pasar más de una hora en posiciones que parecen salidas de un baile exótico y a temperaturas bajo cero logre alinear con la estrella “no lo puedo creer, pero lo logre alinear!”. Esto fue una gran mejora a la alineación que había hecho el día anterior con la luna y permitió alinear el telescopio con las estrellas. La felicidad en la cara de Diane hizo que el esfuerzo y dolor valieran la pena, he pasado los últimos tres años de mi vida haciendo trabajo científico y se cómo se siente la emoción de tener los instrumentos a punto y listos para tomar datos.
Otra adición a la lista de reparaciones fue el sistema de control de cierre de la ventana del observatorio. La leva que acciona el freno de la ventana durante el cierre se desprendió de la ventana lo cual tenía el potencial de dañar la ventana al no poder detenerla durante el cierre. Salí durante el día con una escalera y logre encontrar la leva desprendida en el espacio entre la ventana y el domo. Luego de probar manualmente mover el seguidor del interruptor con la leva me di cuenta que el ángulo de la leva era muy elevado, lo cual provocaba una elevada componente tangencial de la fuerza sobre la leva.  

Luego de un par de cálculos determine que el cambiar el ángulo de la leva de 45 a 30 grados disminuiría la carga tangencial en un 30% y aumentaría la carga radial en un 20% lo cual contribuye a mantener la leva en su posición.


Regrese al pequeño taller en el hábitat y con las pocas herramientas a mi disposición fabrique una leva con retazos de madera sobrantes de reparaciones anteriores, esto me tomo toda la tarde. Salí al observatorio al completar la fabricación, dado que la posición de la leva en la ventana debe de ser determinada a prueba y error use cinta adhesiva para montar la leva preliminarmente.

Cerré la ventana cuidadosamente, coloque la leva en posición y a mi desagrado la cinta adhesiva no se adhirió a la superficie de la ventana. Lo último que quería era estar balanceándome incómodamente en un escalera sobre un telescopio de más de veinte mil dólares y que la cinta no se pegara a la ventana! Luego de gritar unas cuantas expresiones no aptas para su publicación y de insultar repetidamente a la madre del fabricante de la cinta, calme mis ánimos y analice la situación. Recordando mis clases de mecánica de fluidos determine que el adhesivo (en realidad un líquido muy viscoso) en la cinta se había solidificado por el frio extremo en el observatorio. La solución? Calentar la cinta. Regrese al taller en el hábitat y saque una pistola

de aire caliente que normalmente se utiliza para remover pintura. Luego de calentar la cinta el adhesivo regreso a un estado liquido (disminución en viscosidad debido al incremento en temperatura) permitió que este fluyera en entre las dos superficies llenando las irregularidades en las superficies y por las maravillas de las fuerzas interfaciales… voilà! La leva estaba fija en su posición!

Baje de la escalera feliz de no haber caído de espalda sobre el telescopio y abrí la ventana. El momento de la verdad, a probar si la ventana cerraría correctamente. La ventana empezó a cerrar y podría jurar que el tiempo se hacía cada vez más largo entre que más se acercaba la ventada al borde. Finalmente escuche el sonido del interruptor deteniendo el motor del mecanismo. Éxito en el primer intento! La cinta de adhirió tan fuertemente que he decidido dejarla en su lugar y esperar a un día mas caliente para taladrar y atornillar la leva en su lugar permanente. Me gusta como todo se rompe en la estación porque me da la oportunidad de ingeniar una solución.

El observatorio esta ahora totalmente reparado, Diane y Nora van a salir a observar un sistema de estrellas gemelas en el frio de las cuatro y media de la mañana mientras yo voy a estar cómodo y caliente en mi cama. La pasión y dedicación de mis compañeros de tripulación no deja de sorprenderme. El empeño que ponen a su trabajo científico es algo excepcional e inspirador, es evidente seleccionados para esta misión.

MDRS, 22 de diciembre.
 


Comments

09/05/2013 17:56

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